UN CORAZÓN EN LA MANO
Ahora me siento en un rincón sola, sintiendo algo en el pecho, cierta incomodidad que no me deja pensar en nada más y es que parte de culpa en esto la tengo yo. Si, la tengo yo, me ha costado aceptarlo pero después de todo esto es la verdad.
Como pude dejarme engañar, será esas dulces palabras que con mucho deseo esperaba que se cumplieran, tal vez todo ese sentimiento del poder tocar las nubes con tan solo su presencia o esas visitas casuales que te dejaban con el corazón palpitando afuera.
Y es que cuando estas envuelta en sábanas de seda te resulta difícil pensar en que puede haber una pizca de maldad o que en cualquier momento se puede avecinar una nube ofuscándote , revolcándote y llevándote a la realidad.
Después de ello solo queda lamentarse y querer desde el principio haber tomado una buena decisión pero dentro tuyo piensas que todos esos momentos vividos no se olvidarán fácilmente sino que te habrán dejado una huella marcada en tu vida.
Una experiencia más , algo que marcará un antes y un después. Momento vivido que a las futuras personas que conozcas solo les hablaras como un vago recuerdo de ello pero que dentro tuyo eso tiene un gran significado.
Una persona inolvidable, literalmente.
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